Por qué el Ozono

EL OZONO - químicamente O3 - es un gas inestable, cuya molécula está compuesta por 3 átomos de oxígeno, por lo que también se denomina "oxígeno activo". Tiene importantes propiedades terapéuticas, las cuales se utilizan en la "Ozonoterapia."

Sus principales propiedades, comprobadas científicamente, son:

Cicatrizante y regeneradora de las mucosas, ya que el ozono favorece el proceso de cicatrización de los tejidos, estimulando la formación del tejido de granulación.

Antibacteriana, la actividad antibacteriana del ozono se basa en dos mecanismos. Uno de tipo directo, induciendo la destrucción de la pared celular de las mismas bacterias por reacciones de peroxidación (proceso de oxidación gracias al oxígeno molecular) de los fosfolípidos y de las proteínas de la misma. Otro de tipo indirecto, a través de la activación de los mecanismos de defensa endógena, en particular aumentando la actividad metabólica de los fagocitos, es decir, aquellas células que fagocitan material extracelular como el bacteriano.

Antiviral, el ozono es capaz de actuar sobre los virus con envelope (el revestimiento de algunos tipos de virus) a nivel de los receptores virales, induciendo una alterada configuración electrónica del sitio de unión. El virus es incapaz de penetrar en la célula objetivo, con el consiguiente bloqueo del ciclo replicativo.

Antiinflamatoria, el ozono induce una caída en la síntesis de prostaglandinas, ácido que favorece la inflamación, con la consiguiente disminución de la liberación de aminas biógenas en el foco inflamatorio.

Analgésica, se consigue gracias al mayor flujo de oxígeno en la sede de flogosis, la parte inflamada, y a la oxidación de los mediadores químicos que determinan el estímulo doloroso.

Inmunomoduladora, el ozono ejerce un efecto citoquinas estimulante, las citoquinas desarrollan un papel fundamental en la regulación del sistema inmunitario, favoreciendo así el desarrollo de las defensas inmunitarias.

La inestabilidad del ozono ha impulsado a los investigadores a crear las condiciones para poder almacenarlo en un tanque biológico, y así poder utilizarlo en el momento necesario. La afinidad del gas hacia los ácidos grasos no saturados ha sido aprovechada para absorber y unir el ozono a los aceites vegetales que, en oportunas condiciones de reacción, dan lugar a los ozónidos, compuestos capaces de almacenar el oxígeno en una forma rápidamente transferible, para luego cederlo sobre nuestra piel.

Un tratamiento cosmético completo permite al sujeto tratado obtener resultados concretos y tangibles, sin tener que recurrir a aplicaciones de productos de distinta naturaleza.