Isla de Elba

La isla de Elba es considerada la perla del archipiélago toscano y es la tercera isla italiana por dimensiones, después de Sicilia y Cerdeña.

Para los Etruscos constituyó un interminable manantial de riqueza y el hierro elbano contribuyó al prosperar de su civilización, al igual que los romanos apreciaron los barros curativos de la isla: han sido hallados restos de dos casas Patricias, una de las cuales se encuentra justo en la zona termal.

Durante el Gran Ducado de Toscana, Cosme de Médici construyó "Cosmopoli", hoy Portoferraio, amurallado con poderosas paredes, la célebre "Fortaleza Medicea" que salvó los habitantes de las incursiones piratas.

Sin embargo, el período histórico por el que se hizo célebre esta isla, proyectándola sobre el escenario mundial, ha sido el breve destierro de Napoleón Bonaparte (1814 -15) que dejó una huella significativa en este minúsculo reino, transmitiendo dos magníficas residencias: Villa de los Molinos y la Villa de San Martino.

La isla, distribuida en ocho ayuntamientos, es caracterizada por un mar azul, playas de sueño y escenarios naturales irrepetibles, y por eso, la mayoría de su territorio se encuentra bajo la tutela del Parque Nacional del Archipiélago Toscano. Además, Elba ofrece la posibilidad de practicar muchas actividades deportivas al aire libre: senderismo, mountain bike, nordic walking, piragüismo, windsurf y vela, diving, etcétera.

Su colocación geográfica favorable y el clima templado permiten a los visitantes de pasar agradables estancias también en los períodos de temporada baja.

No de menor importancia, sus especialidades agrícolas y alimentarias, entre las cuales el aceite, la miel y sus vinos, siendo el Aleatico el más conocido: es un vino tinto passito, muy célebre y a menudo utilizado también para la "schiaccia briaca", un característico postre de la tradición elbana.